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Madres modernas: el 90% de ellas sufre de “Bruxismo”

Enfrentando competencias en el trabajo, buena dosis de culpa por no tener el tiempo que les gustaría dedicar a los hijos y en permanente estado de ansiedad a causa de la violencia generalizada, las mujeres son objetivo de dolores craneofaciales.

Las razones sicológicas y físicas aún están siendo estudiadas, pero es un hecho constatado en investigaciones mundiales que el 90% de las mujeres, entre 30 y 45 años sufren dolores craneofaciales. Muchas creen que se trata de dolor de cabeza crónico o jaqueca, pero, así que empiezan el tratamiento, perciben que sufren de bruxismo.

“Los dolores temporomandibulares, que se repercuten por toda la cabeza, maxilar, cuello, oídos e incluso en la espalda, son una queja muy común entre las pacientes. Llegan a limitar acciones como hablar, morder y masticar. Luego de algunos minutos de charla, los motivos de todo el sufrimiento físico aparece: depresión, estrés, ansiedad y miedo”, dice el ortodontista Ivan Valle, de Oralface Institute.

Valle dice que, mientras los hombres tienen menos tendencia a somatizar los problemas y, cuando lo hacen, suelen presentar disturbios gastrointestinales o enfermedades del corazón, las mujeres tienden a concentrar en la zona de la cabeza sus problemas. “Imagine si una persona pasara 24 horas por día trabajando el músculo de la pierna. En poco tiempo no lograría ni siquiera caminar. Ahora, imagínese a una persona que fuerza todo el tiempo, despierta o dormida, la musculatura de los maxilares, apretando o rechinando los dientes. En poco tiempo el dolor sería insoportable y la paciente tiene la impresión de que todo le duele”.

El ortodontista dice que la mayoría de los casos que llegan a la clínica son mujeres que enfrentan doble jornada laboral – encarando los retos de la profesión y los de administrar casa, marido e hijos –, se sienten ansiosas frente a la violencia urbana y se preocupan con los problemas de toda la familia, incluso sintiéndose culpable por no tener más tiempo para dedicarse a los hijos como les gustaría.

“Algunos factores locales también contribuyen para acentuar el dolor, como cambios respiratorios, hábitos como comerse las uñas o cascar chicles, y aun la ubicación errónea de los dientes – que fuerzan una postura muscular alterada”, dice el experto.

Para Ivan Valle, Brasil aún “gatea” en ese tipo de diagnóstico y tratamiento. “No es raro recibir a pacientes que trataron por varios años sanar el problema con otras especialidades, sin éxito. Es importante no ceder a la comodidad de automedicarse con analgésicos y antiinflamatorios, porque, además de no sanar el problema, terminar por causar otros males y perdiendo la eficacia”.

Valle dice que pacientes con disfunción temporomandibular deben recibir tratamiento integrado. Cambios en la posición de los dientes y en el emocional deben tener peso semejante en la evaluación. Médicos, fisioterapeutas, sicólogos, fonoaudiólogos y otros profesionales de la salud deben estar preparados para diagnosticar y encaminar esos pacientes al tratamiento adecuado.

En Estados Unidos, el Instituto Nacional de Investigación Craneofacial y Dental alega que 10,8 millones de personas sufren de dolores en la articulación temporomandibular.

Publicado por Pablo Henrique Asenjo de Macedo

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